Este verano nos fuimos de boda a un pueblecito de la Serranía de Valencia, Chelva. Las columnas de la puerta de la iglesia se convirtieron en el inicio perfecto del pasillo que realizamos, un espacio que fue pura magia.
Colocamos centros de paniculata blanca natural, formando una nube delicada a ambos lados, marcando el camino y haciendo que cada paso se convirtiera en un momento especial.
Una escena creada con todo el cariño para que Cintia viviera su entrada soñada. 🤍✨



