María quería un ramo sencillo y elegante para su boda. También lo quería preservado para que se mantuviera perfecto para el largo viaje que le esperaba.
Ya que el lugar elegido por nuestros novios fue la iglesia pequeña del idílico pueblo de Panticosa, en todo el centro de los Pirineos.
Como podéis comprobar un lugar mágico para dar el “Sí, quiero”




